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  • 03Ago,15

    Uno de cada cuatro ecosistemas en Colombia está en peligro crítico

    Los bosques de las regiones andina y caribe, los más afectados por la expansión agrícola.

    Más de la mitad de los 82 ecosistemas continentales identificados en Colombia se encuentra en mal estado debido a la arrasadora transformación de su fauna, flora y suelos por acciones de los hombres.

    Un total de 20 enfrentan una situación crítica, 17 están en peligro, 14 son vulnerables y otros 30 no tienen factores de preocupación, según la primera lista roja de ecosistemas con la que cuenta el país.

    Los bosques secos y húmedos del centro y el Caribe son los más afectados y los más reducidos en hectáreas. Por ejemplo, de los bosques subhúmedos del altiplano cundiboyacense solo quedan 234 hectáreas, un 3 por ciento de lo que antes existía.

    Este relicto de naturaleza, por tamaño, no alcanza a ser ni la mitad de lo que hoy tiene de extensión del parque Simón Bolívar en Bogotá.

    Precisamente, la reducción del área de estos ecosistemas es la principal razón por la que hoy están en peligro crítico, es decir, han sufrido fuertes procesos de cambios como la llegada de los centros urbanos, los sembrados y las reses ganaderas, hecho que los ha dejado en sus mínimas expresiones.

    El listado de ecosistemas es el resultado de la primera aplicación de una nueva metodología que sugiere la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y el país es una de las primeras naciones en contar con un mapeo tan detallado como este.

    El estudio lo ejecutaron la Pontificia Universidad Javeriana y Conservación Internacional, con recursos de la Fundación Moore y el auspicio de la UICN y la Fundación Provita de Venezuela. También contó con el apoyo del Instituto Humboldt y del Ministerio de Ambiente de Colombia.

    Los investigadores analizaron criterios como cuánto se ha disminuido el área de los ecosistemas, qué tan fragmentados están (por ejemplo, si una sabana quedó reducida a solo un lado del río y ya los animales no pueden cruzarlo), cómo son las relaciones y las funciones ecosistémicas (es el caso de si un páramo continúa albergando a las especies que le permiten capturar el agua) y también qué tan degradado está el suelo de esos hábitats.

    Así como la ciencia ha venido clasificando las especies que están en riesgo de extinción en sus libros rojos, este estudio logra lo mismo con los ecosistemas.

    Según Andrés Etter, coordinador de la investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, al menos un cuarto de los ecosistemas del país (20 tipos) está en peligro crítico.

    Sin embargo, aclara que esto no significa que un 25 por ciento de todo el territorio esté en esa situación, porque como se observa en el mapa la situación no es tan alarmante en el sur del país, y las preocupaciones se concentran en departamentos como Boyacá, Cundinamarca, La Guajira, Santander y el Caribe colombiano. La situación no es para menos: se calculó que al menos 12 ecosistemas en estado crítico tienen menos del 20 por ciento de remanente.

    Esto indica que el país está quedándose con fragmentos muy reducidos de su biodiversidad.

    En semanas recientes, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) también dio a conocer que una tercera parte de los ecosistemas terrestres del país ya ha sido transformada, es decir, intervenida por el hombre. Estos datos, de acuerdo con el más reciente mapa de ecosistemas, primera cartografía detallada a escala 1: 100.000.

    El Ideam alertó que 24 de los 32 departamentos tienen un alto porcentaje de cambio y que pocos siguen manteniendo sus ecosistemas de manera natural.

    Bosques secos

    Principalmente, son los bosques secos como los del norte de La Guajira, los cercanos a la región del Chicamocha en Santander y los de Patía, en Cauca, los más afectados porque queda de ellos menos de un 10 por ciento.

    Para Wilson Ramírez, ph.D en restauración de ecosistemas e investigador principal del Instituto Humboldt, que se pierda casi el 95 por ciento de la distribución original de estos hábitats no solo implica una descenso en la fauna y flora, sino que los bosques secos son claves para la acumulación de carbono, que ayuda a mitigar el cambio climático, y también para disminuir el riesgo de desastres por deslizamientos y movimientos de masa.

    Este estudio permite saber a escala regional cuáles son esos relictos de ecosistemas que urge proteger. Foto vía EL TIEMPO

    “Muchas veces no se les da el valor a estos ecosistemas, porque son los que más fácilmente se apropian para asentamientos humanos por su poca vegetación. Pero sorprendería a muchos la importancia en maderas y fibras que estos bosques pueden ofrecer”, explica.

    Ramírez insiste en que este estudio permite saber a escala regional cuáles son esos relictos de ecosistemas que urge proteger, pero también qué se puede restaurar para que vuelva a recuperar su calidad en sus suelos y servicios.

    Ángela Andrade, directora de Política Ambiental de Conservación Internacional en Colombia y vicepresidenta mundial de la Comisión de Manejo Ecosistémico de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, explica que este estudio, del que también participó, es una herramienta de gestión para orientar los procesos de declaratoria de zonas protegidas en los próximos años.

    Precisamente, el Ministerio de Ambiente se ha fijado, como megameta para el 2018, la incorporación de 2,5 millones de hectáreas al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que coordina Parques Nacionales.

    No están como zonas protegidas

    Además de identificar los ecosistemas más críticos, el estudio de Conservación Internacional y la Pontificia Universidad Javeriana alerta sobre la baja representación que tienen estos lugares en peligro en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Según los investigadores, 55 ecosistemas clasificados, es decir, 67 por ciento de la lista, figuran de alguna manera en los parques nacionales o en zonas de protección y preservación.

    Sin embargo, los que se encuentran en peor situación no lo están. Por ejemplo, los bosques altos de Meta, Arauca y Casanare no tienen ni un 3 por ciento de áreas conservadas.

    Ángela Andrade, directora de Política Ambiental de Conservación Internacional en Colombia, y quien también lideró el estudio, explica que en el país los razones para proteger los ecosistemas se han enfocado más en la biodiversidad que en los criterios de amenaza de los ecosistemas, pero que este nuevo listado puede convertirse en una guía para elegir lo que se debe preservar. Por su parte, Parques Nacionales Naturales (PNN) explicó que los criterios que ellos tienen para elegir qué se debe proteger pueden diferir de los que contempla esta lista roja, en tanto la meta nacional es lograr proteger los tipos de ecosistemas más representativos en un 17 por ciento. “Es como intentar llenar un álbum con las piezas que más nos representan y que deben estar incluidas en el catálogo del país. Los que incluye la lista roja puede que ya estén subrepresentados en algún parque”, aclaró Carolina Jarro, subdirectora científica de PNN.

    En semanas pasadas, el Ministerio de Ambiente declaró como zonas protegidas más de un millón y medio de hectáreas en seis zonas del país para frenar de la explotación minera. Entre estas áreas se incluyeron los bosques secos del Patía, uno de los ecosistemas que esta lista consideró críticos.

    eltiempo.com