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  • 10Feb,15

    Sólo el 20 por ciento de áreas de reserva del país protegen humedales

    La cifra hace parte del primer mapa nacional de estos ecosistemas que se realiza en Colombia.

    Colombia tiene 31.000 humedales, equivalentes a 20 millones de hectáreas, que además abarcan terrenos de 1.094 municipios. Es decir, casi 29 millones de colombianos, aproximadamente el 87 por ciento de la población, convive con estos sitios donde se reproducen enormes cantidades de fauna y que han sido considerados por los expertos como ‘los riñones del planeta’, por su capacidad para acumular agua y filtrarla.

    (Artículo relacionado: El rescate silencioso de los humedales bogotanos)

    Estas son algunas de las cifras que ha arrojado la creación del primer mapa nacional de humedales, que actualmente redactan el Instituto Humboldt, el Ministerio de Ambiente, el Ideam y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

    Este trabajo, en el que se invertirán 60.000 millones de pesos, busca que el país sepa cuántos humedales tiene, dónde, cuáles son sus principales amenazas y cómo actuar para protegerlos.

    En 2012, la Contraloría General de la República había alertado a las autoridades sobre la necesidad de identificarlos, ante la ausencia de estadísticas unificadas y confiables.

    (En fotos:  Conozca los 15 humedales de Bogotá)

    Los primeros datos de este ejercicio indican, además, que a pesar de su importancia, sólo el 20 por ciento de las áreas protegidas del país resguardan humedales dentro de sus polígonos de reserva. Esto a pesar de que estas madreviejas, turberas o pantanos, como también son conocidos, proveen alrededor de 13.000 toneladas de pescado desde el Magdalena y el Amazonas, parte de las cuales se consumen en Bogotá y otras ciudades andinas.

    El análisis también ha dejado al descubierto un desequilibrio en la atención que se les presta. Esto porque a pesar de que los principales humedales colombianos están en la Orinoquia y la Amazonia, regiones donde se ubica el 48 por ciento del total, estos han sido los menos estudiados. Los trabajos de investigación se han concentrado en la región Magdalena-Cauca.

    La iniciativa de organizar un conteo y delimitación de estos entornos surgió en 2010, luego de los desastres ambientales causados por el fenómeno de ‘La Niña’, que azotó al país hasta el 2011.

    En ese momento, las lluvias dejaron pérdidas superiores a los 8 billones de pesos, entre otras cosas, porque los humedales han sufrido tanto impacto desde la década de los 80, que muchos de ellos perdieron su capacidad para retener las precipitaciones.

    En las zonas urbanas mucho de ellos han sido desecados para construir edificios, como en Bogotá, ciudad que después de tener 50.000 hectáreas de humedales, hoy no le sobreviven más de 1.000 hectáreas.

    También han sido arrasados para introducir actividades agrícolas, como lo que ha sucedido en la laguna de Fúquene, donde sus terrenos son usados para cultivar o introducir ganado. Lo mismo ha ocurrido en La Mojana sucreña, con producción de búfalos y cultivos de palma. Otros atentados son la pesca sin controles y la construcción de canales y diques.

    El director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), Ómar Franco, destacó la importancia de hacer el mapa nacional para reducir la vulnerabilidad del país frente al cambio climático.

    “Si nosotros entendemos lo que está pasando con nuestros ecosistemas podemos hacer una labor preventiva y educativa, y a la vez tener bases científicas para que el país pueda tomar las mejores decisiones asociadas a sus ecosistemas”, aseguró Franco.

    El mapa, a escala 1-100.000, se ha realizado con el apoyo de la firma holandesa Sarvision y la Agencia Espacial Japonesa (Jaxa).

    Pablo Viera, viceministro de Ambiente, explicó que dentro del Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Gobierno está la propuesta para hacer la delimitación de los humedales como una estrategia de protección de los mismos.

    Sin embargo, Vieira explicó que más allá de las delimitaciones, se necesita más conciencia y más educación ambiental para preservarlos.

    ESTILO DE VIDA – el tiempo.com