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  • 19Feb,18

    ¡Ojo! Estos productos contaminan el aire como lo hace un carro

    Un equipo de investigadores descubrió que los productos de hogar, tales como perfumes, champús, pinturas o pesticidas podrían estar contaminando el aire de las ciudades tanto o más que los automóviles, por sus derivados de petróleo.

    Productos de limpieza para el hogar, pesticidas, pinturas y perfumes, ya contaminan el aire urbano tanto como las emisiones de los vehículos de motor, por sus volátiles derivados del petróleo.

    La investigación, llevada a cabo en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos), demostró que los compuestos orgánicos volátiles son los culpables de estos resultados. Estos compuestos son derivados del petróleo que a temperatura ambiente se mueven en forma gaseosa.

    No obstante, después de que son usados y quedan flotando en la atmósfera, se oxidan y tras una serie de reacciones químicas se convierten en diminutas partículas de 2,5 millonésimas de metro. Con ese ínfimo tamaño, las partículas viajan hasta los capilares más recónditos de los pulmones y se convierten en causantes de enfermedades respiratorias.

    El estudio fue publicado en la revista en la revista Science, y según uno de sus autores principales,  José Luis Jiménez, hasta el mismo equipo investigador está sorprendido por los resultados.

    Y es que solo el 5% del petróleo que se extrae en el mundo se refina para hacer parte de la industrai química. El otro 95% se va, evidentemente, al sector de combustibles. No obstante, de acuerdo con los datos recopilados por los científicos, la mitad de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles de los Ángeles proviene de perfumes, desodorantes, champús, adhesivos, pinturas, barnices, aromatizantes del aire, lacas y tintas de impresión.

    El impacto desproporcionado en la calidad del aire de las emisiones de productos químicos se debe en parte a una diferencia fundamental entre esos productos y los combustibles, apunta la científica atmosférica de la NOAA Jessica Gilman, coautora del nuevo documento.

    “La gasolina se almacena en contenedores cerrados, con suerte herméticos, y los COV en la gasolina se queman para obtener energía –explica–. Pero los productos químicos volátiles que se usan en solventes comunes y productos para el cuidado personal literalmente están diseñados para evaporarse. Usas perfume o usas productos perfumados para que tú o tu vecino puedan disfrutar del aroma. No lo haces con gasolina”, explica.

    De acuerdo con los datos obtenidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), si bien los estadounidenses consumen 15 veces más combustible que los compuestos a base de petróleo en productos químicos, las lociones, pinturas y otros productos contribuyen tanto a la contaminación del aire como el sector del transporte.

    Brian McDonald, director del estudio señaló a través de un comunicado que estas cifras pueden deberse a que, con las estrictas regulaciones que se han venido implementando para el sector transporte, los compuestos orgánicos volátiles están contribuyendo en mayor medida a la contaminación citadina.

    Lo más grave es que los exhaustivos análisis de McDonald y su equipo demostraron que al menos en Estados Unidos, la cantidad de compuestos orgánicos volátiles emitidos por productos de consumo e industriales es en realidad dos o tres veces mayor que la estimada por los inventarios actuales de contaminación del aire, que también sobreestiman las fuentes vehiculares.

    En Colombia, esta semana el Departamento de Planeación Nacional presentó un balance de las políticas que ha adoptado Colombia para resolver el tema de la contaminación en el aire, que en 2015 mató a 8.052 personas. Si bien el país se puso la meta de que para el año 2030 las concentraciones en el aire de las ciudades sean de 30 µ por metro cúbico (actualmente son de 42) la regulación sigue estando orientada al sector de movilidad.

    “Para seguir avanzando en la calidad del aire, los esfuerzos regulatorios deben ser más diversos” plantea Joost de Gouw, coautor del estudio. “Ya no se trata solo de vehículos”.

    elespectador.com