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  • 15Abr,15

    Los misiles rusos que Irán desea pronto y que hoy generan tensión política

    Moscú levantó la prohibición de entregar al gobierno de Teherán misiles S-300, que eran parte de las sanciones impuestas por Rusia a las ambiciones nucleares de la República Islámica.

    EFE

    El anuncio del gobierno de Rusia de poner fin a la prohibición de entregar a Irán misiles S-300, una decisión vigente desde hace cinco años, tensó aún más la ya de por sí tensa geopolítica que trajeron las negociaciones entre Estados Unidos y la República Islámica sobre el plan nuclear iraní. Irán, de orientación chií, habita una región a la que no le faltan confrontaciones políticas, en especial con Arabia Saudita, la gran potencia sunni. Israel, quizá el opositor más férreo al desarrollo nuclear de Teherán, manifestó su inquietud con la decisión de Moscú, que en opinión de Tel Aviv “aumentará la agresividad de Irán y (…) saboteará la seguridad en Oriente Medio”.

    Estados Unidos, que tras las negociaciones del acuerdo marco con Irán mantenía una postura prudente frente al futuro de los acuerdos, calificó la decisión  de “no constructiva”. La agencia AFP cita al internacionalista François Heisbourg, quien apunta que “anunciar el fin de la prohibición es una cosa, y entregar el armamento es otra”.

    A la larga es como si se repitieran los temores de Israel, por ejemplo: el plan nuclear iraní ha sido descrito sin fines bélicos, pero el gobierno judío es consciente de la potencialidad de desarrollar armas. En este otro caso, la potencialidad es que Rusia no tendría impedimentos para venderle a Teherán baterías antiaéreas y lo preocupante para sus adversarios, es la voluntad pública de adquirirlas. De hecho, la prohibición sobre la comercialización de este tipo de misiles databa de 2010, cuando Moscú se sumaba a las sanciones internacionales derivadas de las ambiciones nucleares iraníes.

    Irán espera que los S-300 sean entregados “este año”, pero Moscú no entregó ninguna fecha de entrega eventual. No obstante el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patruchev, dijo sobre la transacción que “esto llevará tiempo, al menos seis meses para su construcción”. El problema es que antes de la prohibición, en 2007, el acuerdo ya estaba listo y Teherán se había comprometido a pagar US$ 800 millones por el armamento. Ahora, que Moscú trata de dilatar la agenda para dar margen al avance del pacto nuclear, desde Irán se oyen voces que piden una indemnización de US$ 4.000, que es el valor de la cláusula de incumplimiento de contrato.

    Según Jeremy Binnie, de la revista Jane’s Defence Weekly, “Rusia desea que el acuerdo sobre misiles S-300 sea cumplido a fin de poder ganar un acceso sin trabas al mercado iraní”. Será entonces un proceso que obligará a paso lento y analítico.

    Más allá del aspecto comercial, las baterías antiaéreas hoy traducen el deseo iraní de recuperar el terreno perdido en materia bélica con sus vecinos, por años supeditado al programa nuclear y las sanciones derivadas. Los voceros de Teherán ahora expresan que los S-300 son un “signo de estabilidad para la región”, una región en la que quizá se sientan en desventaja.

    El anuncio del Kremlin llega cuando los negociadores de Irán y del grupo 5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China, Francia y Alemania) van a reanudar las sesiones para tratar de alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní de aquí al 30 de junio. De acuerdo con Binnie, la posibilidad de entregar ese armamento es un incentivo para “alentar a los iraníes a terminar el acuerdo”.

    Elespectador con información de AFP