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  • 01Mar,18

    ¿Llamadas sospechosas? Tenga cuidado con esta modalidad de estafa en Bogotá

    Se han retirado 1.147 elementos ilegales del espacio público. Listado de los que más violan normas.

     Un hombre llama a un número al azar, se hace pasar por familiar de su interlocutor y recita un libreto para engañarlo y pedirle plata. Pide que la entrega del dinero se realice a través de establecimientos de recargas y giros.
    Un día cualquiera suena el teléfono y el número que aparece en la pantalla es desconocido. Cuando la persona contesta, el interlocutor no da largas y se hace pasar como su familiar. “¿Tío, aló?”, dice en caso de ser un hombre el que le responde. Los incautos suelen responder: ¿Con quién hablo? Al escuchar la pregunta, quien llama parece sacar un libreto y empieza la actuación.

    -Ay, tío. No me diga que se olvidó de mí. Pues con su sobrino.

    En ese instante, quien recibe la llamada suele dar el nombre de un ser querido. Y el estafador se hace pasar por el familiar para que le haga un giro o una recarga. “Pues claro, tío, yo pensé que se había olvidado de mí”. La conversación es seguida por un drama que se repite a diario y en el que siguen cayendo personas en la ciudad.

    En ese momento, el delincuente asegura que acaba de ser detenido en un puesto de control de la Policía, que iba a bordo de un vehículo con uno de sus amigos y que le encontraron un arma de fuego. “Es del papá de mi amigo que trabaja como vigilante”, se excusa para referir que se trata de “una persona de bien”.

    Asegura que uno de los supuestos oficiales a cargo, al ver que “no tiene antecedentes”, le pide que le consigne al menos $1 millón por cabeza para dejarlos en libertad, es decir por él y por su amigo. Al preguntarle, por qué sus papás no le dan la plata, el delincuente tiene la respuesta lista: “Ellos no me contestan, y como usted siempre me ha apoyado en todo, pensé en que usted me podría dar una mano”, añade con voz acongojada, con lo que esperan que la víctima se ofrezca a conseguirle la plata.

    En caso de que le respondan que no tiene toda esa plata, vuelven a preguntar: “¿Cuánto tiene, tío?”. Si su interlocutor le responde, por ejemplo, que solo tiene $300.000, el estafador dice que le sirven y que por favor le envíe el dinero a través de un establecimiento de recargas y giros. Proporcionan el número de una cédula que no existe y dicen que lo giren a nombre del supuesto oficial.

    A continuación, en una llamada hecha a este diario, se escucha la voz del delincuente en una segunda llamada, en la que le vuelve a pedir dinero a la víctima. Haga clic, espere un momento y entérese cómo actúan. 

     

    La Policía recomienda que ante estas llamadas sospechosas hable poco y responda:

    Delincuente: ¿Hola, a dónde llamó?

    Respuesta: ¿A qué casa quiere llamar?

     

    D: ¿Quién habla?

    R: ¿Con quién quiere hablar?

     

    D: ¿Eres tú, primo?

    R: Deme su nombre y apellido

    D: Soy tu primo “X”.

    R: ¿Hijo de cuál de mis tías?

     

    D: Se ganó usted un premio.

    R: No he comprado boletas de nada.

     

    D: Soy tu hijo, estoy secuestrado.

    R: ¿Cómo se llaman tus abuelos?

     

    D: Lo tenemos vigilado.

    R: ¿De qué color es la ropa que uso?

     

    Las autoridades recomiendan poner en conocimiento estas llamadas ante la línea de emergencias 123. “Nunca responda los mensajes de texto, mucho menos acceda a realizar consignacioones o recargas.Elabore una clave o código de emergencia entre su núcleo familiar así ante cualquier eventualidad tendrá la certeza de que se trata de un ser querido”, indica la Policía.​