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  • 06Feb,15

    Día sin carro: uso del SITP subió 24 % y contaminación bajó 5 %

    Foto: Abel Cárdenas

    El alcalde Gustavo Petro entregó este jueves 20 buses híbridos, que circularán entre Ciudad Bolívar y el Centro

    La ciudad le apostó al transporte público y al uso de la bicicleta. TransMilenio movilizó 6 % más.

    Este año, con el 66 por ciento de las rutas del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) implementado, el día sin carro era una prueba de resistencia y una oportunidad para que más gente lo conociera. Parece que funcionó, pese a las quejas ciudadanas hechas a través de redes sociales sobre la insuficiencia de recargas para la tarjeta Tu Llave, en tiendas de barrio. (Imágenes: Así finalizó el Día sin carro en Bogotá)

    A las 6:30 de la tarde, cuando la hora pico de la salida de la oficina estaba en pleno, el uso del sistema ya se había incrementado en 24 por ciento. Es decir que se habían subido casi 1’183.102 pasajeros, 233.923 más que en un día típico. (Cultura e imprudencia, imágenes de la jornada)

    A ello también contribuyó el que por la carrera 7.ª se prohibiera el paso de buses viejos, y solo se permitieran híbridos y el SITP.

    TransMilenio, por su parte, no tuvo un incremento significativo, pese a que en horas de la mañana se vivieron congestiones en las estaciones y portales. Mientras que en un día normal se mueven 1’758.604 pasajeros a las 6:30 p. m., en este día sin carro hubo 1’859.289, es decir, 6 por ciento más.

    La salida de las motos de las calles se sintió

    Pese a las campañas para recordarles a los motociclistas que también era un día para que las motos no circularan, los conductores de estos vehículos fueron los más indisciplinados: de 308 comparendos impuestos por la Policía de Tránsito, 125 fueron para ellos, a corte de las 6:30 de la tarde.

    Sin embargo, los conductores de bus, los peatones y los ciclistas sintieron lo que significa circular por las calles sin estos motorizados de dos ruedas zigzagueando por las vías ni sus motores zumbando por doquier.

    En Bogotá están matriculadas 424.588 motocicletas y, según las autoridades de tránsito, dejaron de circular unas 400.000. Las que salieron a la calle estaban vinculadas a la labor de mensajería y domicilios en empresas, y a temas de seguridad.

    Durante las 14 horas y media que duró el día sin carro, que también fue sin motos, las paradas en las esquinas y semáforos lucieron despejadas, los conductores de bus y taxi no tuvieron que cuidarse del motociclista que aparecía de la nada entre carro y carro, y los peatones pudieron pasar la calle sin temor de ser sorprendidos por una moto que se aparecería entre el estrecho espacio que dejan los buses, que van pegados al andén.

    A pesar de que en los días previos a la jornada hicieron protestas y plantones e incluso divulgaron imágenes falsas del portal web de EL TIEMPO donde se decía que se había levantado la restricción para motos, finalmente, la mayoría de los motociclistas que transitan por Bogotá acataron la medida, al igual que lo hicieron los conductores y propietarios de los carros particulares, que llevan quince años acostumbrados a guardar el carro el primer jueves de febrero.

    Los carros particulares solo contribuyeron con 63 del total de los comparendos, según el reporte de las 6:30 de la tarde. En total, se inmovilizaron 198 automotores.

    Otras 30 multas fueron a taxistas por irrespetar el pico y placa, y a 35 buses los sancionaron por la misma razón. Los demás comparendos fueron por gases.

    Descontrol de los carros blancos se hizo evidente

    Además de la ‘mancha amarilla y roja’ de taxis y buses de TransMilenio, este miércoles se vio una aún mayor: la de los carros blancos que prestan servicio especial en toda la ciudad.

    A inicios del año pasado había 73.000 carros con placas blancas expedidas en Bogotá, es decir, 20.000 más que el número de taxis autorizados para circular en la ciudad.

    Estos vehículos están autorizados por el Ministerio de Transporte solamente para trabajar por contrato, con fines de turismo, transporte escolar o empresarial. No obstante, la polémica del último año ha sido su uso para ejercer el transporte público, actividad que tienen prohibida, dada la ausencia de seguros y pólizas contractuales y extracontractuales que protejan a los pasajeros en caso de accidente: una situación difícil de regular, pues los conductores les piden a los clientes que mientan y digan que sí hay contrato, en caso de un retén de la Policía.

    El problema es que la venta y expedición de este tipo de licencias, de manera indiscriminada, no solo ha generado una competencia que el gremio ‘amarillo’ califica de “desleal” a través de aplicaciones móviles como Uber y Mi Águila, sino que muchos particulares lo aprovechan para evadir el pico y placa.

    En realidad, hay muchos más de estos carros circulando en las calles de la capital que lo que las autoridades imaginan, pues, como sí pueden cambiar de un municipio a otro, no es extraño ver placas de otros municipios, cosa que para los taxis está prohibida.

    BOGOTÁ