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  • 17Mar,15

    Sólo en Bogotá hay 30.000 viviendas en alto riesgo

    Las malas construcciones y falta de normas de sismorresistencia, ponen en riesgo la vida.

    Las grietas en un edificio de la localidad Suba, por las que cabía una mano, y otras afectaciones estructurales menores, como las de las escaleras de la torre Colpatria, generaron inquietud sobre qué tan preparada, qué tan resistente es la ciudad en el caso de que se presente un sismo.

    Según el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), vivir en Bogotá no representa un peligro o un riesgo que la convierta en una ciudad inhabitable por su actividad sismológica. (Lea también: ‘Dos segundos más de sismo y se van al piso las casas de Betulia‘)

    Lo que sí pone en peligro la vida de la gente son las malas construcciones, las irregulares y las que no cumplan con las normas de sismorresistencia. La entidad señaló que hay al menos 30.000 viviendas irregulares o construidas en zonas de alto riesgo.

    Por eso no extrañaron las grietas en algunas casas del barrio Candelaria la Nueva (Ciudad Bolívar) que surgieron tras el sismo del martes, pues muchas de esas viviendas no se hacen técnicamente:echan el planchón y construyen sin vigas de amarre ni cimientos sólidos. (Lea también: Ya son tres los municipios de Santander en calamidad por sismo)

    No obstante, el Idiger reconoció que no hay un diagnóstico sobre cuántos edificios de la capital incumplen las normas desismorresistencia. Algunos de ellos son los hechos –legalmente– antes de 1984, cuando aún no se había expedido la primera norma. “No puede decirse que todos los antiguos presentan riesgo. Hay unos que funcionan bien, como el de Avianca en el centro, o la torre Colpatria, aunque le hayan salido grietas”, dijo el ingeniero Jesús Rojas, del Idiger.

    De ahí en adelante, hay otras edificaciones más modernas que cumplen los estándares actualizados de 1998 o incluso del 2010.

    Rojas explicó que hay tres tipos de movimientos telúricos que podrían afectar a la ciudad, aunque eso depende de la intensidad y del epicentro de los mismos: los más suaves se originan en el occidente; les siguen los que se producen en la cordillera Central, pero los más fuertes provendrían de la zona de subducción en el oriente, entre la placa continental y la pacífica.

    “Estos últimos son fuertes, pero también lejanos –aclaró Rojas–. La ciudad está dividida en 15 microzonas según el riesgo, y los edificios nuevos hechos desde la microzonificación cumplen las normas”. Tampoco hay que preocuparse por los edificios muy altos, pues según las características de cada sismo se pueden afectar a estructuras altas o bajas, indistintamente.

    ‘No sabemos evacuar’

    Durante cinco años consecutivos se han hecho simulacros de evacuación en Bogotá, pero la gente aún no aprende a ponerse a salvo en los momentos críticos.

    Esto quedó demostrado durante el sismo de esta semana, cuandocientos de ciudadanos salieron a las calles, creyendo que habían hecho bien la tarea.

    “Las personas evacuan cuando aún está temblando, justo en los instantes en los que todo puede fallar: les pueden caer cosas encima, las escaleras se pueden desplomar o incluso pueden caerse en caso de que el movimiento telúrico les produzca mareos”, indicó el ingeniero.

    Solo cuando el temblor termina se sabe que es momento de salir, para evaluar los daños y el riesgo. Durante la emergencia, hay que alejarse de objetos que se puedan caer. La única excepción es que el edificio se agriete, pues hay riesgo de que se desplome.

    EL TIEMPO