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  • 08Mar,16

    Seguir fumando o alargar la vida, ¿cómo hacerlo?

    Aquí hay buen número de razones para dejar de fumar de una vez por todas.

    “Las personas que dejan de fumar a los 30, añaden 10 años más a su vida y quienes abandonan este hábito a los 60, suman tres años a la suya”, explican los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, cuando destacan que nunca es tarde para dejar el cigarrillo.

    “Los fumadores no son conscientes de que un cigarrillo es un producto diseñado para crear y mantener la adicción. La nicotina tiene una capacidad adictiva que supera cinco veces a la cocaína y su única finalidad es producir una falsa sensación de placer que engancha”, señala el neumólogo Juan Antonio Riesco.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al tabaco “una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo. Igualmente, resalta que “el tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores”.

    Esta entidad explica que por culpa del tabaco mueren cada año casi 6 millones de personas: más de 5 millones de consumidores y –paradójicamente– más de 600.000 de no fumadores expuestos al humo del tabaco ajeno.

    Para sustentar la importancia de dejar de fumar, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) indica que al encender un cigarrillo llegan al organismo “más de 3.500 sustancias tóxicas que, de ningún otro modo, aceptaríamos inhalar o ingerir.

    Se trata, por ejemplo, de monóxido de carbono, acetona, naftalina, disolventes, amoniaco, insecticida DDT, plomo, cadmio, elementos radioactivos como polonio 210 y hasta 40 sustancias cancerígenas.

    Según datos proporcionados por esta entidad, el tabaco es responsable del 30 por ciento de las muertes por cáncer, del 20 por ciento de las producidas por enfermedades cardiovasculares y del 80 por ciento de las causadas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc).

    “Si nos centramos en las enfermedades respiratorias, la estrecha relación entre tabaco y Epoc está demostrada. De hecho, sabemos que una de cada cuatro personas fumadoras padecerá esta enfermedad. También sabemos que los fumadores tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer neumonías que los no fumadores en la población general sana”, expone el especialista Juan Antonio Riesco.

    Los beneficios

    Los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) describen algunas de las ventajas que ofrece dejar de fumar. Una de ellas es la mejora en las relaciones sexuales.

    “Los hombres que dejan de fumar podrían tener mejores erecciones, mientras que las mujeres podrían conseguir mejores orgasmos y excitarse con mayor facilidad”, sostienen.

    A la vez, indican que dejar el cigarrillo incrementa la fertilidad.

    “Dejar de fumar mejora el revestimiento del útero y puede hacer que el esperma de los hombres sea más potente”, precisan. “Pero lo más importante es que abandonar el tabaco aumenta las posibilidades de dar a luz un bebé sano”, destacan.

    Asimismo, los expertos del NHS señalan otros beneficios, como tener dientes más blancos, mejor aliento y una piel más joven. También tiene relación con una mejor percepción de olores y sabores, disminuye el estrés y ayuda a respirar con más facilidad.

    La capacidad pulmonar de una persona que deja de fumar puede incrementarse, según los expertos, hasta un 10 por ciento en un año, lo que permite respirar con mayor facilidad y toser menos.

    Entre los 20 y los 30 años, el efecto del tabaco sobre la capacidad pulmonar es poco perceptible, excepto cuando se corre, o se realizan otras actividades físicas exigentes.

    Sin embargo, tener una capacidad pulmonar alta puede significar, una gran diferencia entre una vejez activa y otra en la que caminar o subir escaleras suponga un gran esfuerzo, dicen los investigadores.

    Dejar el cigarrillo no es fácil, pero es posible.

    Especialistas de la Separ afirman que requiere esfuerzo, tiempo, voluntad y apoyo “no solo familiar y del entorno, sino también de expertos, pues la experiencia muestra que pocas personas lo logran al primer intento”.

    “La importancia de acudir a programas especializados radica en la personalización y seguimiento del tratamiento para dejar de fumar, pues no todas las personas tienen el mismo grado de dependencia a la nicotina ni la metabolizan del mismo modo”, aclara Riesco.

    El neumólogo concluye que quienes se hayan propuesto dejar de fumar “en los programas de deshabituación tabáquica encontrarán profesionales que les asesorarán, les apoyarán y, si es necesario, les indicarán el tratamiento farmacológico adecuado”.

    El humo ajeno mata

    El informe de la OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo 2015 alerta sobre algunos efectos del tabaco en los no fumadores.

    En los adultos, el humo ajeno causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, coronariopatías y cáncer de pulmón, en particular. Entre los lactantes causa muerte súbita. En las mujeres embarazadas ocasiona bajo peso del recién nacido.

    Casi la mitad de los niños respiran normalmente aire contaminado por humo de tabaco en lugares públicos. (Más del 40 % de los niños tienen al menos un progenitor que fuma).

    En el 2004, los niños representaron el 28 por ciento de las defunciones atribuibles al humo de tabaco ajeno.

    En algunos países, los niños de los hogares pobres trabajan con frecuencia en el cultivo de tabaco. Ellos son vulnerables a la enfermedad del tabaco verde, producida por la nicotina que absorbe la piel cuando se manipulan hojas de tabaco húmedas.

    Esta enfermedad causa dolor de cabeza, náuseas, vómitos y alteraciones de la presión arterial y el ritmo cardiaco en quienes la padecen.

    PURIFICACIÓN LEÓN
    Efe Reportajes