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    ¿Cómo hacer un plan de ahorro inteligente?

    La causa del fracaso es presumir que el ahorro es el dinero que sobra una vez se cubren los gastos.

    El ahorro es una herramienta fundamental para alcanzar objetivos financieros en el mediano y largo plazo. Todo plan de ahorro debe, por lo tanto, basarse en unas metas específicas que tengan un plazo de cumplimiento predeterminado. Estos propósitos deben materializarse a través de una estrategia que contemple en detalle todas las acciones necesarias para ejecutar exitosamente este trabajo.

    El primer paso es determinar cuál es su objetivo: por ejemplo, saldar una deuda, adquirir casa nueva, pagar un viaje de vacaciones o financiar la educación de los hijos. Este objetivo debe ser conciso, claro, directo y puntual.

    Ya una vez determinado el propósito del ahorro, éste debe medirse en dinero: ¿cuál es el monto de la deuda que deseo saldar?, ¿cuál es el valor de la casa nueva o cuánto debo tener ahorrado para la cuota inicial?, ¿cuánto cuesta el viaje de vacaciones? o ¿cuánto costará la educación de mis hijos?

    Es en este momento cuando se define en cuánto tiempo se desean cumplir las metas del ahorro. Para este fin, es útil clasificar la satisfacción de estas necesidades según el plazo que se estime conveniente. Metas de muy corto plazo pueden cumplirse en un tiempo de hasta tres meses una vez empiece el plan de ahorro; aquellas de mediano plazo pueden concretarse en un lapso hasta de un año, y las de largo plazo son aquellas que requieren más de un año para su cumplimiento.

    ¿Cómo cumplir los objetivos del plan de ahorro? El monto a ahorrar debe determinarse previamente y debe apropiarse una vez se perciben los ingresos. Es un error común, y normalmente la causa del fracaso, presumir que el ahorro es aquel dinero que sobra una vez se cubren los gastos.

    Para generar el hábito del ahorro y evitar desviar este dinero con fines diferentes, es preciso acudir a mecanismos que permitan el ‘débito automático’ periódico sobre los ingresos percibidos, por ejemplo, el descuento por nómina como ahorro al fondo de empleados, el débito de una fracción del salario hacia una cuenta de ahorros en un banco, al fondo colectivo de inversión, al fondo de pensiones voluntarias sobre el cual haga aportes, entre otros.

    El monto a ahorrar depende, necesariamente de ajustar, ya sean los ingresos o los gastos, por lo tanto, al pensar en cómo lograr el objetivo de ahorro se debe analizar qué nuevas actividades pueden generarle más ingresos o qué hábitos de consumo puede cambiar. Ese es, precisamente, el mayor esfuerzo personal en el plan de ahorro.

    La siguiente parte consiste en invertir, lo cual depende de factores tales como el plazo del objetivo del ahorro, su aversión al riesgo y, por supuesto, de la rentabilidad de la inversión, entre otros. En este caso es importante tener en cuenta que el plazo de las inversiones y de los objetivos de inversión deben ser muy próximos, de tal forma que pueda tener disponibilidad de su ahorro en el momento indicado.

    Finalmente, priorice sus metas de ahorro, cuantifíquelas, determine el plazo para cumplirlas y establezca el curso de acción para lograrlas.

    Eltiempo.com

    FREDDY PULGA
    Profesor de Economía y Finanzas
    Universidad de La Sabana