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  • 04Jul,17

    Más de 180.000 personas vibraron con Rock al Parque 2017

    Con el concierto de Draco Rosa se cerró la 23.ª edición del festival en el parque Simón Bolívar.

    La 23.ª edición de Rock al Parque se fue cocinando poco a poco, no solo por el intenso calor que durante tres días se hizo presente, sino además por la manera como las propuestas musicales se fueron ganando al público.

    Muchos fueron a lo seguro: a revivir recuerdos y a encontrarse con la nostalgia de invitados como Obituary, Death Angel o los chilenos de Los Tres; la despedida definitiva de Darkness, el video en homenaje a Elkin Ramírez y el cierre de Robi Draco Rosa, que le dio otra intensidad a la textura brutal y fiestera predominantes este año.

    Además, fue un espacio para sorpresas agradables, como la apuesta posrrock de la agrupación asiática Zhaoze, la cual marcó la ruta para un viaje sonoro impresionante a través de las notas del guquin, un instrumento típico de China. Era la primera vez que Rock al Parque invitaba a una banda de este país, y al final se llevó un gran aplauso de la audiencia que se congregó en el escenario Eco: el que cobijó algunas de las propuestas que escapaban del sonido tradicional del rock, el metal o el punk.

    Así mismo, fue interesante ver la química que hubo entre la banda argentina Los Caligaris con la gente que abarrotó el espacio de su recital. Su pegajoso sonido entre rock y ska, sumado al estilo circense de su puesta en escena, fue muy bien recibido entre los miles de fanáticos que cantaron todas sus letras a grito herido. Sus coros retumbaron entre la histeria y algunos rostros pintados con narices rojas como payasos.

    “Gracias por portarse tan bien con nosotros”, gritó su cantante antes de una de las despedidas mas ruidosas de la fiesta musical capitalina.

    De igual forma lo hicieron Los Rolling Ruanas al descargar su fusión de carranga con rock sin pudor y con mucha energía. “Gracias a su majestad el rock por abrirle las puertas a la tradición”, dijo su vocalista.

    El público era bastante diverso, y no fue extraño ver a una joven con el rostro pintado al estilo de la banda Kiss y que cantaba y disfrutaba de los sonidos del altiplano sin ningún prejuicio musical.

    eltiempo.com